lunes, 9 de mayo de 2011

LA CAJA NEGRA Y LA COMUNICACIÓN



Los medios de comunicación de masas han adquirido gran importancia en el presente siglo. De todos los
medios de comunicación masivos existentes, me interesa, especialmente, la televisión. Es de ella y de la
influencia que ejerce en el niño, tanto en su lenguaje, como en sus hábitos y conducta imitativa.


La comunicación es la parte central de los procesos sociales u sicológicos que interviene en la transmisión y
recepción de mensajes humanos. Es, a la vez, la base de toda manifestación de conducta individual ya que cualquier comunicación implica un compromiso al mismo tiempo que impone una conducta. A partir de lo anterior se pude concluir que la comunicación está presente en todo acto, conducta o manifestación de la actividad humana y es componente de todos los procesos de interacción en los cuales el hombre participa.
En relación con esto, John Weakland nos dice: comunicación es concebida como un concepto fundamental interactivo, interrelacionado. Luego agrega que su foco esencial está dirigido a los rasgos que caracterizan la interacción de pares o grupos de actores y no a individuos aislados.


La comunicación seria, entonces, el medio por el cual una persona influye sobre otra y ésta a su vez es influida por ella. Este medio se convierte así en el portador real del proceso social, posibilitando la interacción. A través de ella el hombre se convierte y se conserva como ser social

El mayor acontecimiento, en relación con la cultura, tanto artística como intelectual, en el campo de la comunicación de masa, ha sido el desarrollo de la televisión.


La televisión, como medio de comunicación, ha sido causa de constantes críticas, tanto negativas como positivas, desde el momento de su aparición.
En cuanto a las críticas negativas, las más reiteradas están referidas a su programación, la que es calificada, por algunos críticos, como mediocre. Este aspecto podría considerarse como una influencia negativa para el telespectador y, sobre todo para el niño y el adolescente que aún no tiene el necesario discernimiento. Sucede, además, que si los padres no controlan qué programación llega a ellos, la pantalla les ofrece muchas veces, un
concepto prematuro del mundo de los adultos, lo que les hace compenetrarse de sus pensamientos, conflictos y dificultades sin que estén todavía preparados para ello.

La televisión no solamente ocupa el tiempo que el niño destinaría a leer, sino aún más lo hace entrar de lleno
en el universo de la ficción por el cual él se enloquece. Por otra parte, la presentación de una revista o de un libro por televisión hace que se incremente la venta de ella. Sería necesario tal vez explorar los programas infantiles y a través de ellos incentivar la lectura.
Como se ve a través de la lectura de estos efectos causados por la televisión, ellos son duales, o sea, ocasionan tanto el bien como el mal


Considero que la televisión es un medio de comunicación algo peligroso, en el sentido que poco a poco las familias dejan de comunicarse verbalmente por estar pegados en el televisor.


BIBLIOGRAFIA

CONTARDO, Sergio, Comunicación y desarrollo.
Pensamiento y acción. Santiago−Chile.
Edición 1974.

DUMAZEDIER, Joffré, La televisión en sociedad.
Quito.

EMERY, William Edwin, Las comunicaciones en el mundo actual.
Editorial Norma. Colombia.

STEINBERG, Charles, Los medios de la comunicación social.
UNESCO, Estudios de comunicación social
México.
2ª Edición.